Cambiaron las tornas en el segundo partido de la serie final de la NBA y los Boston Celtics se impusieron por 94 a 103 a Los Angeles Lakers, empatando a uno la eliminatoria y con el factor campo a su favor en el próximo partido que se jugará en la madrugada del miércoles.
En esta ocasión y al contrario del primer partido si apareció Rajon Rondo, al menos en el cuarto y definitivo tiempo para marcar diferencias con sus ocho puntos (19 en el total del partido). Claro que la victoria de los de Massachusetts se cimentó entorno a la actuación de Ray Allen, que masacró a triples (7) a los californianos.
Pero no son todo buenas noticias para Boston, que tiene un grave problema: Kevin Garnett. Garnett no entró al trapo de las pasadas declaraciones de Gasol donde este le venía a llamar más o menos disimuladamente viejo. Y quizá no lo hizo porque no se siente con fuerzas. Anoche, como el jueves pasado, estuvo desaparecido y apático, aunque eso si, participó activamente en esos cinco minutos locos del partido donde su equipo se llevó la victoria con un parcial de 16-4.
Pau fue de nuevo el mejor de los Lakers, pero sus 25 puntos no sirvieron de nada esta vez, aunque pusiera por delante a su equipo en el tercer cuarto. Kobe se mostró participativo pero, cargado de personales, estuvo lejos de ser el jugador determinante que debe ser y cuyo puesto ocupó anoche en la cancha Ray Allen.


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