Carmelo Anthony, uno de los jugadores franquicia de los Denver Nuggets, puede cambiar de aires. ¿Destino? Probablemente Houston, cuando todo parecía indicar que el de Brooklyn volvería a casa para jugar en los New York Knicks.
Pero la jugada de Anthony es algo más compleja que un simple traspaso. Él sabe que la próxima temporada será un agente libre, con todo lo que ello conlleva. Pero para eso aún falta un año y Carmelo no quiere correr ningún riesgo y valora firmar ahora el que puede ser su gran último contrato.
Así que las intenciones del jugador pasan por renovar primeramente con su actual equipo (los Nuggets le ofrecerían unos 65 millones de dólares por las tres temporadas) y a continuación buscar que le traspasen a Houston y los Rockets mejoren su contrato con el fichaje. Una jugada cuando menos inteligente.


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